El autorosiciones

 

 

 

José Luis nació el 21 de Septiembre de 1964 en Granada , estudió maestría industrial y su vocación por la fotografía se inicia en 1988 durante su estancia en Santander . De formación autodidacta, la fotografía va ligada a los viajes, sus dos grandes pasiones. En su obra se destaca su trabajo fotográfico en reportajes de carácter documental. Especialmente tiene pasión por conocer tribus y formas de vida que viven anclados en el pasado, otras formas de vida distintas a nuestra realidad. En la actualidad podemos ver trabajos realizados en Francia, Portugal, República Checa, Austria, Mónaco, República Dominicana, Cuba, Perú, Tanzania, Kenia, Marruecos, Mali, Tailandia, Birmania, La India, Etiopía, etc.

 

Es miembro de las siguientes instituciones:

 

*Federación Internacional de Arte Fotográfico (FIAP)
*Confederación Española de Fotografía (CEF) .

 

Ha sido galardonado en más de 200 certámenes fotográficos nacionales e internacionales, entre ellos tres veces medalla de oro internacional y nominado en dos apartados en los premios mundiales de fotografía del FESTIVAL DE CANNES. Su obra ha sido expuesta en centenares de exposiciones colectivas y sus fotos editadas en prensa, revistas , catálogos, libros, internet, televisión , etc.. Sus fotografías forman parte de colecciones privadas y fondos de arte. Destacar su activa y desinteresada colaboración en proyectos humanitarios en Tanzania, Guatemala y Níger.

 

PROYECTO HUMANITARIO COLEGIO ENDAMAGHAN ( TANZANIA MARZO 2003 - JUNIO 2004 ).

Realización de un reportaje fotográfico junto con Jesús Jaime Mota en un colegio de Tanzania. Elaboración de un portfolio con una recaudación de 24.600 euros destinados a mejorar la situación de 2000 niños en África, con el apoyo con más de doscientas familias españolas y del Club de los Leones Internacional y supervisado por las autoridades del gobierno de Tanzania. Concluido en Junio de 2004.

 

COLABORACIÓN CON EL PROYECTO ENTREPOBLES ( GUATEMALA 2006 ).

Patrocinado por fotógrafos de Cataluña y La Caixa. Un proyecto para el fortalecimiento de organizaciones campesinas para el desarrollo productivo de la tierra en Guatemala.José Luis cedió fotografías y sus obras fueron firmadas por personalidades como Pedro Almodóvar, Eduardo Galeano, Jaume Cabre, y Neus Catala superviviente del campo nazi Ravensbruck.

 

PROYECTO ONG BUSHARA, CONSTRUCCIÓN DE UN COLEGIO EN MARADI ( NÍGER 2009-2010 )

La ONG Bushara ha editado un libro de fotografía de José Luis García `África en la otra orilla´, sus fotos son cedidas para este proyecto con el propósito de recaudar dinero y construir un colegio en Maradi ( Níger ). Cuenta con la colaboración especial de la cantante Luz Casal y varios escritores que se suman a esta causa.

 

DISTINCIONES

La CEF ( Confederación Española de Fotografía ) concede a José Luis García en el congreso nacional 2009 el rango de ACEF ( Artista de la Confederación Española de Fotografía) como reconocimiento a su trabajo.

 

José Luis agradece a todos sus familiares, amigos, compañeros de viaje, guías y colegas todo lo que le enseñaron, su amistad y su apoyo. GRACIAS.

 

 

................................................................................................................................................

 

José Luis García, un fotógrafo de corazón

 

(Víctor Vázquez Aybar)


 

Dicen que donde vivimos los primeros años de la niñez marca nuestra existencia. Que crea una impronta imborrable. La luz que percibimos, los olores que saturan el lugar, los sonidos que le son propios, el carácter de sus gentes parece ser que configuran una red de sensaciones que nos marcarán para siempre. De forma imperceptible surgirá una referencia, una imagen de autenticidad, una sensación de refugio que nos acompañará siempre. Sólo allí será posible reencontrarse con la niñez perdida. Acaso todo ello sólo sea una idealización de la realidad, aunque capaz de ejercer su poderoso influjo.

 

 

Y eso debió ocurrirle a José Luis García. Aunque abrió los ojos por primera vez en Granada, vivió sus primeros años en el llano de Zafarraya, donde pasó su niñez. También en la cercana aldea del Nacimiento de Guaro, por tierras de Periana, donde fue recriado. Dos lugares tan cercanos que se tocan a través de un paredón ciclópeo de la Sierra de Alhama. Allí construiría a borbotones un mundo infantil, rodeado de poderosas fuerzas telúricas como el torrente ensordecedor que brotaba junto a la casa familiar. Dilatados paisajes se enmarcan en la lejanía, ocultos tras misteriosas pinturas desvaídas. No en vano la embrujadora Axarquía se mostraba a sus pies, tan misteriosa entre los vaporosos tonos que la difuminan todavía hoy. O la poderosa Sierra Nevada, que lo embriagaba todo con los aromas sutiles de sus cumbres, provocativa sugerencia de aventuras mil.

 

 

Sin embargo, pronto su periplo profesional por distintos lugares de la Península le llevaría a transitar por otra realidad que le aportó nuevas experiencias y sensaciones, pero que no le impedían soñar con conocer otros lugares. Por ello, en cuanto pudo, buscó sus mundos soñados lejos de la artificiosa realidad. Los paraísos perdidos donde todavía pudiera percibir el hálito de lo auténtico, de la lucha diaria por la vida. Y en pos de ellos recorrió caminos de sueño, malcomiendo, sin apenas descansar, con frío y calor, asumiendo múltiples peligros. ¡Siempre con la cámara al cuello! Sus viajes por Cuba, República Dominicana, Perú, Tailandia, Birmania, Tanzania, Kenia, Marruecos, Mali, etc. fuera de las rutas turísticas y de la imagen estereotipada de los circuitos tan trillados, le mostraron que esos mundos existían.

 

 

Poco a poco localizó culturas y lugares que lograron satisfacer cuanto había imaginado. Disfrutó de rincones vedados a la mayoría de los mortales, que el resto de personas sólo tendríamos la posibilidad de imaginarlos a través del objetivo de su cámara. Lentamente fue conquistando reductos desconocidos, inimaginables. Y al fin pudo fijarlos para siempre entre los suaves contrastes del amanecer o el tenue declinar de las luces del crepúsculo. En sus archivos quedaban capturados los paisajes más increíbles junto a los personajes que los daban vida. La existencia del niño en su difícil entorno. La aceptación resignada que mostraban ante su sino tantos personajes desamparados. El orgullo de cuantos afrontaban la dura vida que les tocaba vivir. La alegría desbordante de tanta gente, a pesar de su miseria. La mansedumbre y bondad de cuantos ofrecían lo poco que tenían.

 

 

Tantas y tantas cosas como vio le fueron cambiando su percepción de la realidad. Y un día se dio cuenta de la transformación que se había producido en su interior: en cada lugar que fotografiaba dejaba el corazón. ¡Cada clic de la cámara le robaba parte de su alma! Y al contrario de la mayoría de la gente que, como sabiamente asegura Salvador López Becerra en el libro, África en la otra orilla “por mala conciencia, cartabón, escuadra y cieno intelectual, no contesta, no quiere saber”, él tomó partido. Sintió que estaba en deuda con todos aquellos desconocidos. Debía devolverles al menos parte de lo que le habían dado. ¡Tenía que intervenir activamente! No era un biólogo analizando la vida en la sabana, sin tener que asumir compromiso alguno. En sus manos tenía la oportunidad de aportar una minúscula gota de agua a aquel océano de necesidad. Cambiaría el futuro, por insignificante que fuera su intervención. Fijaría un pequeño punto de apoyo con que conmover el planeta. Para entonces había descubierto que “dar es igual que recibir” y que uno podía transmutarse en un dios menor, pero al fin y al cabo dios, a escala micro cósmica.

 

 

Por eso, desde hace años, no ha dudado en participar en cuantos proyectos le han presentado para mejorar la educación o la calidad de vida de distintas comunidades indígenas.

 

 

Primero fue el Proyecto de Tanzania. Lo llevó a cabo, codo con codo y de principio a fin, con Jesús Jaime Mota, gran fotógrafo amigo suyo. Recurrieron para ello a lo que les había llevado por aquellos lugares olvidados, la fotografía. Seleccionaron entre sus obras más preciadas las más significativas. Luego elaboraron un atractivo porfolio y, tras quince meses de entusiasta trabajo y la colaboración de más de 200 familias españolas, habían recaudado 24.600 euros. ¡Habían superado las expectativas más optimistas! La mayoría del dinero fue invertido en mejorar las instalaciones y las dotaciones del Colegio Endamaghan, con más de 500 niños. También permitió entregar material escolar a otros 1.500 alumnos de los colegios Embacai, Sinya y Ngorongoro. Esta iniciativa concluyó en junio de 2004.

 

 

Seguidamente vino su colaboración en la ayuda prestada a Guatemala en 2006. Formó parte de un proyecto humanitario patrocinado por fotógrafos de Cataluña y por la Caixa. Lograron poner en marcha y apoyar organizaciones campesinas. Les proporcionaron la esperanza de gestionar su desarrollo económico, basado en la mejora y productividad de sus tierras. Lograron que fueran autosuficientes y capaces de generar riqueza. Incluso, con su intervención, consiguieron resolver algunos conflictos históricos sobre la propiedad de la tierra.

En la actualidad, acaba de editar un libro de fotografía, una forma desinteresada de colaborar en el magno proyecto de construir y equipar un colegio en Níger. Se pretende así movilizar a un número suficiente de colaboradores que aporten los fondos necesarios. Este proyecto será ejecutado por la Organización Bushara (Buenas noticias). Como figura en sus estatutos, pretende “Promover, desde distintos campos de actuación, la creación de oportunidades de desarrollo integral en comunidades de los países del Sahel” (http://www.andalucia.cc/bushara/estatutos_bushara.htm). Para ello, forman a los jóvenes de dichas comunidades, recuperan las artesanías locales, conservan el medio ambiente y mantienen las condiciones socioculturales tradicionales de la zona.

 

 

El proyecto le pareció tan sugerente a José Luis que no dudó en embarcarse en él con todo su empeño y total desinterés. Enamorado de aquella idea, puso a disposición de la organización la amplia colección de fotografías que sobre la zona dispone. Básicamente pertenecen a sus colecciones de Mali, Marruecos y Tanzania. En ellas encontramos la dureza y simplicidad de una escuela coránica o la mínima construcción que acoge a otra en Tanzania, tan radicalmente alejada de nuestro concepto sobre las necesidades que requiere la educación. Descubrimos la sencillez de la pesca tradicional, que permite la sostenibilidad de un medio en que viven millones de personas. Observamos a sencillas gentes que nada tienen y que con tan poco se conforman. Disfrutamos con la sonrisa de niños que nos desnudan su alma a través de unos ojos negros de profunda mirada. Nos impresiona el orgullo de los guerreros massai, conscientes de su belleza y valor; o el de los hombres del desierto, cuya sabiduría les convierte en seres superiores, libres en la soledad del mundo hostil que habitan. Y, ante todo, la forma tan profundamente humana con que muchos aceptan su destino. ¡A pesar de lo poco que seguramente les ofrecerá el futuro, se muestran felices!

 

 

 

(Extracto del texto publicado en ÁFRICA EN LA OTRA ORILLA).

 

 

 

Víctor Vázquez Aybar ha colaborado con sus escritos en varios proyectos humanitarios.